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Hipo: una normalidad anormal

Remedios hipoTodos hemos tenido hipo alguna vez, ese sonido involuntario que muchas veces aparece en los momentos más inoportunos y que no podemos evitar por más que nos empeñemos y sigamos los remedios que escuchamos por la calle y que han pasado de generación en generación con o sin resultados (recibir un susto, hacer el pino, tomar una cucharada de azúcar….). Pero, ¿qué es el hipo? ¿Tiene alguna función fisiológica? ¿Puede ocasionarnos algún problema de salud? ¿Existen remedios eficaces para detenerlo?

El hipo (o singultus en la literatura médica) se produce por una contracción repentina del diafragma (junto con los músculos intercostales), sin que éste se coordine con el resto de la musculatura inspiratoria. Es decir, el diafragma, que es el músculo que divide el tórax y el abdomen y que se encarga de la inspiración (coger aire), se contrae de repente sin que le corresponda hacerlo, provocando una entrada muy rápida de aire en los pulmones que, junto con la contracción de la glotis (se cierra), ocasiona ese sonido tan característico (“hip” o “hic”).

Pero, ¿por qué se contrae de repente el diafragma? Pueden ocurrir dos cosas: que el nervio que ordena la contracción del diafragma se excite por irritación; o que el hipo se desencadene de forma refleja, es decir, que sea el cerebro quien envíe la orden al nervio. En el “reflejo del hipo” participan el centro respiratorio bulbar, el sistema reticular ascendente y los lóbulos temporales del cerebro, que generan una señal nerviosa que llega al diafragma por el nervio frénico. Por otro lado, existen muchas causas de irritación directa del nervio frénico, que desencadenan el hipo sin que intervenga el cerebro. Las causas más frecuentes son la distensión gástrica (tras una comida copiosa), la ingesta rápida de alimentos, la aerofagia (tragar aire), el consumo de bebidas con gas, el alcohol, el tabaco o el estrés emocional.

charles osborneEl hipo, normalmente, dura unos minutos u horas y no tiene mayor importancia desde el punto de vista médico (simplemente puede ser un poco molesto), por lo que no necesita ningún tipo de tratamiento. En algunos casos, puede prolongarse durante días e incluso años. En estos casos hablamos de hipo persistente (más de 48 horas) o de hipo intratable (más de 1 mes). Como curiosidad, el Guinness World Record al ataque de hipo más prolongado de la historia lo tiene Charles Osborne, quien lo padeció durante 68 años (1922-1990).

Cuando el hipo es persistente, siempre es necesario descartar un problema de salud subyacente que pueda estar desencadenándolo, como el reflujo gastroesofágico (acidez), tumores gástricos, algunas infecciones, intoxicaciones, etc. Además, en muchos casos la causa es psicógena (estrés, fobias, etc.).

¿Se puede detener el hipo?

Todos lo hemos intentado más de una vez o hemos tratado de ayudar a alguien a detener su ataque de hipo, pero muchas veces no hemos logrado nuestro objetivo o, si lo hemos conseguido, nunca acabamos de tener claro si realmente se ha solucionado porque ya tocaba o porque nosotros hayamos hecho algo.

Por la calle existen todo tipo de “trucos” para tratar el hipo, desde el clásico susto a métodos mucho más sofisticados pero igualmente inverosímiles, como el masaje rectal digital. ¿Realmente funcionan? Pues como era de esperar, no. No existe evidencia que respalde ninguno de estos remedios caseros y existe una evidencia muy limitada respecto a algunas intervenciones no farmacológicas, como el masaje endoscópico del estómago (100% de efectividad en un estudio con una muestra muy reducida). El ataque persistente de hipo puede suponer una afectación importante a la calidad de vida de la persona (ansiedad, depresión, alteraciones del sueño…), por lo que es indicación de tratamiento farmacológico, que sí cuenta con evidencia científica.

hipo ci

Repasemos algunos de los “remedios” más curiosos:

  • Susto: es la solución más famosa para el hipo, pero no, no funciona. Está tan arraigada a la tradición popular que incluso frases de la vida cotidiana como “te voy a contar una cosa que quita el hipo” las escuchamos constantemente sin extrañarnos.
  • Beber 7 tragos de agua o un vaso de agua helada: Mientras bebemos no respiramos y esta es la “base” a la que recurren aquellas personas que aseguran que no dejar de beber (7 tragos o una botella entera) detiene el ataque de hipo. Lo cierto es que no soluciona el problema e incluso en algunos casos puede provocar otro más grave al aspirar hacia los pulmones el agua si coincide el trago con el hipo. Y lo del agua helada, porque produce tos, pero eso no impide que el hipo continúe si tiene que hacerlo.
  • Beber del lado opuesto del vaso: Este truco tiene varias modalidades, todas ellas muy divertidas. Beber agua por el lado opuesto de un vaso es realmente complicado, consiste en inclinar la cabeza hacia adelante para beber, en lugar de hacia atrás como hacemos habitualmente (como se produzca hipo en ese momento te mojas seguro). Otra modalidad curiosa es inclinar la cabeza entre las piernas estando sentado en el suelo y beber en ese momento.
  • Masticar un limón: Sin duda el más sabroso de los remedios. También hay quien se anima directamente con un chupito de vinagre.
  • Estornudar con pimienta: La “base” es la misma que la tos, estornudar induce un movimiento “normal” del diafragma, por lo que podría parecer que detiene el hipo, pero si éste tenía que continuar, tras los estornudos vuelve a aparecer. El cerebro es quien manda el reflejo del hipo.
  • Aguantar la respiración con los pulmones vacíos: Hay quien lo combina con una inclinación del cuerpo hacia adelante para asegurar que sale bien “todo” el aire… No tiene sentido fisiológico, porque además anima al diafragma a contraerse para llenar los pulmones.
  • Maniobra de Valsalva mantenida: Muy relacionado con el anterior, pero al revés. La maniobra de Valsalva consiste en tratar de expulsar el aire de los pulmones con la glotis cerrada (maniobra que también se utiliza al defecar). Esto trataría de impedir la contracción del diafragma al estar sometido a una presión intratorácica elevada.
  • Masaje rectal digital: Éste sí que ha demostrado eficacia (bastante limitada) en algún caso reportado. Como su nombre indica, consiste en realizar un tacto rectal a la persona mientras presenta el ataque de hipo.
  • Comer una cucharada de azúcar: Y por qué no.
  • Beber agua haciendo el pino: el hipo no lo quitará, pero este truco me sirve para invitaros a probarlo y que comprobéis que sí es posible tragar haciendo el pino (contra gravedad), sin que nos atragantemos por ello. Hay muchos mitos sobre este tema.

Para finalizar, una solución que me desconcierta y que me veo incapaz de comentar: con el primer espasmo del hipo, extender el dedo corazón de cada mano y juntar las puntas de los dedos lo máximo posible pero sin que lleguen a tocarse. Pero atentos, que esto debe hacerse a una distancia máxima de 8 cm de los ojos, sino no funciona…

Si conoces algún otro “remedio casero” para el hipo, no dudes en compartirlo con nosotros.

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Acerca de candres

Es licenciado en Medicina por la Universitat de Lleida. Siempre ha mostrado interés en dar a conocer lo que la mayoría no sabemos de nosotros mismos, de la máquina que nos mueve, por simplificar y hacer accesible al público general un conocimiento mayoritariamente reservado a profesionales.

Un comentario el “Hipo: una normalidad anormal

  1. A mi me sucede que me da hipo de vez en cuando fumo, no sé si querrá decir que mis pulmones se están llenando de demasiado alquitrán o qué pero no me deja fumar a gusto

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