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Serie cáncer: Diagnóstico del cáncer parte I

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El cáncer es una de las enfermedades en las que se invierte más dinero en su erradicación, pero para poder curarla antes hay que detectarla. Diagnosticar una enfermedad no es fácil, pero cuando hablamos de cáncer menos aún porque puede presentar muchas formas y muy variadas, pero ya hablaremos de eso otro post. En este nos vamos a centrar en la multitud de herramientas que los médicos tienen a su disposición para este fin.

Vamos a empezar con el análisis de sangre. La analítica típica, la que te hacen en el trabajo o en las revisiones anuales, no incluye ningún parámetro que pueda indicar la existencia de cáncer, ¿motivo? Es una prueba carísima que sólo se realiza en caso de sospecha de tal enfermedad. Lo que sí que se puede ver, son datos generales comunes a multitud de enfermedades que pueden indicar que existe algún problema, lo que llevará al médico a indagar para encontrar la causa. La prueba sanguínea específica del cáncer es lo que se llama marcadores tumorales. Los marcadores tumorales son sustancias que están presentes de forma normal en el organismo pero a concentraciones muy bajas. Cuando hay un cáncer, esta concentración sube, aunque puede subir por otros motivos, como la presencia de un mioma uterino. Esto quiere decir que, tener los marcadores tumorales elevados, puede significar que tienes cáncer o puede significar que no, pero es que además existen tumores que no aumentan estos marcadores, por lo que tenerlos bajos puede significar que tienes cáncer o puede significar que no (¿veis lo que decía de la dificultad?). Existen muchos tipos de marcadores y cada tipo de cáncer los eleva en diferente proporción, así que este análisis por si sólo NUNCA puede diagnosticar de cáncer, pero acompañado de otras pruebas, puede indicarnos el tipo concreto de cáncer que padece el enfermo. ¿Porqué son tan caros? La respuesta es que se tienen que sintetizar anticuerpos que sean específicos para estos marcadores y hacerlos reaccionar con la sangre para que se unan a ellos, luego hay que comprobar cuántos se han unido y cuantos no, cosa que es bastante más complicada de lo que parece.

Una prueba sencilla y que a todos nos han hecho alguna vez es la radiografía. Este caso es similar al anterior, una radiografía NUNCA puede diganosticar cáncer, pero puede ver signos indirectos que nos ayudan a identificarlo. El ejemplo más representativo es el cáncer de hueso, que da una imagen bastante típica, aunque no definitiva. Otra forma sería ver una masa en la radiografía, pero no permite diferenciar entre un cáncer y un quiste. La última opción es la más común, ver signos indirectos de cáncer como pueden ser: una obstrucción intestinal, un derrame pleural, etc. Todos estos signos tienen múltiples causas entre las que está el cáncer.

Un apartado diferente se merece la mamografía, que no es más que una radiografía de los senos, pero que ha contribuido enormemente a reducir la mortalidad del cáncer de mama hasta el 10% actual gracias a los programas de prevención. La mamografía tampoco puede ver el cáncer diréctamente, pero puede ver un signo indirecto muy típico que es la calcificación por necrosis. El cáncer crece muy rápidamente, más que los vasos sanguíneos que le acompañan haciendo que zonas del mismo se necrosen (se mueran). Estas necrosis se calcifican dejando unas zonas cláramente visibles por la mamografía. ¿Cuál es el problema? Que las mamas son un tejido que se calcifica con la edad, con la producción de leche, y otros motivos, luego es muy dificil diferenciar las calcificaciones normales de las cancerígenas. Por esto, la radiografía por si sola no puede diagnosticar cáncer.

Para terminar la primera parte, mencionaré la ecografía. La ecografía tampoco puede diagnosticar de cáncer, pero es bastante sugestiva en algunos tipos. Las ecografías pueden detectar la existencia de tumoraciones. Al tener una imagen clara de la tumoración y sus alrededores, puede diferenciar mejor entre estructuras normales y estructuras tumorales, incluso ver su interior y diferenciar entre benigno y maligno. El problema es que sólo es útil en algunos tipos, por ejemplo en hígado, en mama y en ginecológicos. Una de las mayores contribuciones de la ecografía es el doppler, que permite determinar si hay flujo sanguíneo dentro de la tumoración y cuantificarlo.

Sí, he titulado un post diagnóstico del cáncer, pero nada de lo que he comentado diagnostica el cáncer. Tendréis que esperar al próximo post para ello. Diagnóstico del cáncer parte II

Acerca de jcvaque

Licenciado en Medicina por la Universitat de València, miembro del Círculo Escéptico y de Hablando de Ciencia. Apasionado del conocimiento en todos los ámbitos de loa vida, lleva tiempo colaborando en múltiples proyectos de divulgación científica tanto on-line, como a través de charlas en diversos medios.

Un comentario el “Serie cáncer: Diagnóstico del cáncer parte I

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