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¿Qué es el sistema inmunitario? En defensa de nuestro cuerpo

Muchas veces en los medios de comunicación o en nuestro día a día oímos hablar de “nuestras defensas” en referencia al sistema inmunitario que nos protege contínuamente de agentes externos que se introducen en nuestro cuerpo y nos defiende cuando alguno de estos agentes ya está produciendo un daño. Pero entender qué es el sistema inmunitario y, en concreto la forma en que actúa, es complejo si uno no está introducido en el mundillo. A ver si yendo por partes y sin profundizar demasiado en procesos bioquímicos todos podemos conocer qué es el sistema inmunitario y qué son los linfocitos, que tantas veces van a aparecer en nuestra serie sobre el VIH/SIDA.

Antes de nada hay que saber que el sistema inmunitario está formado principalmente por células que son capaces de desplazarse de un lugar a otro del organismo, para actuar allí donde hacen falta. Existen varios tipos de células, cada una de ellas con una función diferente dentro del sistema inmunitario. Algunas de estas células nos acompañan haciendo la misma función desde que nacemos hasta que morimos y por eso las llamamos inmunidad innata; otras, en cambio, aparecen a lo largo de nuestra vida para hacer frente a agentes concretos a partir del momento que entran por primera vez en nuestro cuerpo, son la inmunidad adquirida.

Las células que forman la inmunidad innata son los macrófagos, neutrófilos, células dendríticas, mastocitos, eosinófilos, basófilos y células “natural-killer”. Cada una de ellas se encarga de proteger al organismo en una zona o de una forma concreta, pero todas ellas tienen en común que no son específicas y atacan a todo aquello que reconocen como “no propio”, es decir, que químicamente poseen receptores para proteínas comunes a multitud de microorganismos y no concretamente para reconocer a un solo agente invasor. En primeras infecciones son las primeras en reaccionar en defensa de nuestro cuerpo. La función de cada una de estas células se resume en la tabla al final de este artículo.

Por otro lado, la inmunidad adquirida supone un paso más en la evolución al ser capaz de guardar memoria de infecciones previas y, así, cuando se vuelve a producir una infección por el mismo microorganismo, puede responder de forma más efectiva desde un primer momento. El principal elemento de la inmunidad adquirida son los anticuerpos, producidos por los linfocitos B.

Los linfocitos son las células de la inmunidad adquirida y encontramos dos tipos principales: los linfocitos B, encargados de la producción de anticuerpos; y los linfocitos T, que participan activamente en la inmunidad celular y pueden ser de dos tipos:

  • Linfocitos T CD4, también llamados “helper” porque ayudan a activar a macrófagos, linfocitos T CD8 y linfocitos B cuando detectan la presencia de un agente extraño. Estos linfocitos tienen en su membrana unos receptores que reconocen antígenos (proteínas) concretos de un microorganismo, enganchándolos y presentándolos al resto del sistema inmunitario para activarlo. Estas células son las más afectadas por la infección por VIH, de hecho, el principal indicador de progresión a SIDA es la disminución del número de linfocitos por debajo de un límite que favorece la aparición de infecciones. Esta reducción de linfocitos es, sobre todo, por la destrucción de los linfocitos T CD4, lo que impide la correcta activación del resto de células inmunitarias.
  • Linfocitos T CD8, también llamados “citotóxicos” porque participan activamente en la destrucción del microorganismo invasor tras ser activados por los linfocitos T CD4. Como para actuar necesitan activarse, su presencia en una zona de inflamación indica que ésta es crónica, es decir, que ya ha pasado un tiempo relativamente largo desde que comenzó la inflamación (entendemos por inflamación a la reacción que produce el sistema inmunitario en la zona donde actúa). Para destruir al microorganismo o a la célula infectada por un virus, los linfocitos T CD8 liberan citotoxinas, que provocan el “estallido” o la muerte por apoptosis.

Como ya hemos comentado, la producción de anticuerpos corre a cargo de los linfocitos B. Cada uno de ellos se especializa en la producción de anticuerpos frente a un único agente extraño, después de que el organismo ya haya tenido que luchar contra él en una primera ocasión. De esta forma, si se vuelve a producir la entrada de este agente invasor, los anticuerpos, que están contínuamente circulando en la sangre, detectarán su presencia y favorecerán una activación rápida y efectiva del sistema inmunitario, impidiendo que la invasión tenga consecuencias mayores sobre el organismo. Además, existen varios tipos de anticuerpos que aparecen en fases diferentes de un proceso infeccioso, lo cual ha permitido desarrollar herramientas de laboratorio (serología) que nos permiten diagnosticar la mayoría de enfermedades infecciosas.

Por último, el objetivo de las vacunas es inducir la producción de anticuerpos para que la respuesta inmunitaria sea potente ya desde el primer contacto con el microorganismo, evitando que la persona padezca la enfermedad que normalmente se desarrolla en primeras infecciones, donde el sistema inmunitario tarda en reaccionar para frenar la infeccion. Lógicamente, la producción de vacunas se ha enfocado sobre todo a microorganismos potencialmente peligrosos que pueden, incluso, matar a la persona en la primera infección. Pero todo lo relacionado con las vacunas lo abordaremos en profundidad más adelante.

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Acerca de candres

Es licenciado en Medicina por la Universitat de Lleida. Siempre ha mostrado interés en dar a conocer lo que la mayoría no sabemos de nosotros mismos, de la máquina que nos mueve, por simplificar y hacer accesible al público general un conocimiento mayoritariamente reservado a profesionales.

6 comentarios el “¿Qué es el sistema inmunitario? En defensa de nuestro cuerpo

  1. […] La existencia de un nuevo agente infeccioso que debilitaba el sistema inmunitario se sospechó por primera vez en 1981 tras la documentación por el Dr. Michael Stuart Gottlieb (New Jersey, 1947) de múltiples casos de neumonía por Pneumocystis jiroveci y sarcoma de Kaposi que aparecieron conjuntamente en varones homosexuales junto con otras infecciones colaterales. Pese a que ambas patologías ya se encontraban descritas desde hacía tiempo, a la comunidad médica le llamó la atención el hecho de que apareciesen de forma conjunta y en un grupo particular de ciudadanos, lo cual podía hacer sospechar la existencia de un agente infeccioso de transmisión sexual capaz de debilitar el sistema inmunitario de las personas, ya que en las determinaciones analíticas se observó un descenso importante de linfocitos T CD4. […]

  2. […] y gp41, imprescindibles para que el virus interactúe con la célula hospedante (principalmente linfocitos T CD4) y la […]

  3. […] estupenda imagen sobre las hormonas y como controlan determinadas emociones. Descubre más sobre el sistema inmune con la gente de Ciencia […]

  4. me cance de copiar todoooooooooooooooooooooooooo para la escuela

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